Marte, ¡qué gran sitio para el retiro!
El fabuloso estandarte del escalafón de diestros taurinos (llamados toreros de élite y definidos por Xavier González Ficher como “fabulosos hombre G” http://laaldeadetauro.blogspot.com/2012/01/que-se-vayan.html), los mismos que visitan despachos ministeriales y libran una batalla interior por dejarse fotografiar en comandita revestidos como líderes -del estamento taurino y de los aficionados- para “exigir” su condición de “artistas”, pues estos mismos galanes -que seducen y consiguen traspasos ministeriales- quieren que las televisiones paguen por la retrasmisión de su actividad profesional. ¡Lo que han cambiado estos tiempos meteóricos a tanto personaje mediático! Y digo personaje tal como lo define la Real Academia: “Cada uno de los seres humanos, sobrenaturales, simbólicos, etc., que intervienen en una obra literaria, teatral o cinematográfica”.
Pues bien, a lo que iba, hace casi dos años los “sobrenaturales” diestros prestaban su imagen (gratuitamente, incluso pagando supuestamente) en la escenografía de la puesta en marcha de la Mesa del Toro y apoyaban sus reivindicaciones de presunto salvamento de la fiesta taurómaca. Uno de los cuatro puntos consistía en reclamar a la televisión pública española el espacio para las retrasmisiones de los espectáculos taurinos, y que habían desaparecido de la parrilla televisiva por códigos “deontológicos” para proteger a los infantes de las aberraciones taurinas y que este año pasado tradujeron en definitivo a través de un manual de estilo. Entonces, se reunieron incluso con los altos responsables del ente televisivo. Posiblemente, alguno hubiera derrochado su valiosa imagen y hubieran matado por ofrecerse para que se le televisara lo que hiciera falta. Ahora quieren lo mismo, pero cobrando y, sobre todo, perjudicando al resto de toreros que no se encuentran en el poderoso grupo de pretensiones mediáticas y pecuniarias.
No tenía pensado ni hablar de estas minucias irrisorias que terminan dando más bombo y difusión a esta polémica barata y que sirve para aumentar la fama de estos aprovechadillos “seres humanos”. No se merecen ni la mínima alusión. Es decir, que me da por refanfinflar. Si las cadenas televisivas quieren pagarles el monto a tan cotizados artistas, pues allá ellos. Yo no pienso darles un duro gratuitamente, que ya bastante caro me cuesta tragarme los aburridísimos bodrios, los asquerosos esperpentos que acostumbran a protagonizar en plazas solemnes y con birrias ganaderas de alcurnia.
Mi opinión al respecto del papel de la televisión en nuestras vidas de aficionados ya está escrita. Como todo el mundo se sobrestima en alta cuantía, pues convengo en hacer lo mismo, y autocitarme respecto a este asunto, por cierto de tan poca monta para el resto del personal –profesional y taurino- y que no tiene la potestad de encontrase en tan alta catalogación.
Por aquellos entonces cercanos y mediáticos (como decía anteriormente) escribí un artículo llamado Un perro que vuela. Un toro que amaina, con el subtítulo: Las aventuras y desventuras de dos personajes que corren suertes presentes separadas. El primero se pondera. El segundo es impreciso, respecto a una serie de dibujos animados emitida por el ente público RTVE, llamado Corporación en esos días, que produjo las críticas de los padres y aficionados a la fiesta de los toros porque en ella se exponía “las falsedades argumentales” de los antitaurinos.
En dicho texto (el artículo completo se puede consultar en http://sites.google.com/site/toroaficion/opinion/toros-y-television) decía:
“Y ahora, ya se cuenta con una distancia larga en materia de divulgación televisiva para poder asegurar que su fenómeno ha contribuido más a su empobrecimiento, a su incomprensión y a fomentar aún más la decadencia en la que se encuentra la Fiesta, favoreciendo a las castas taurinas, haciéndolas más poderosas y ajenas a la realidad, sustentándose en criterios mercantilistas -y nada altruistas con la esencia verdadera-, olvidadizas porque no han denunciado nunca los desmanes que se cometían en el interior del estamento taurino, o en la realización de los festejos. Es el momento de preguntarse si es éste el modelo que demandamos insistentemente. Los aficionados ¿quieren de verdad esta fórmula propiciatoria de la especulación de los taurinos en su propio beneficio?; ¿quieren que la difusión de esta decadencia es los espacios televisivos se convierta en dinero contante y sonante para que unos cuantos especuladores se sigan lucrando en beneficio propio?; ¿quieren esforzarse en esta demanda que supondrá a gran escala el empobrecimiento aún mayor de lo poco que queda por explotar?; ¿quieren contribuir a estos desmanes para la rentabilidad de personajes sin vergüenza torera que se aprovechan de este clamor para hacer su propio negocio?; y ¿y no les parece que es demasiado pedir con esta vehemencia una fórmula que se constituye fuera de los verdaderos fundamentos que deberían ser básicos para el fomento de la tauromaquia?
Sobre el papel del público y los aficionados:
“Y mejor no hablar de los suculentos ingresos que se llevan los miembros empresariales del estamento taurino en derechos de retransmisión. Y de las enormes cantidades que las cadenas han puesto encima de la mesa intentando arañar público como fuera. Esta cuestión ha sido verdaderamente sangrante. Estas cifras -que es mejor no repetir por escrúpulos propios y vergüenza ajena- han contribuido y mucho al viciado mundo de la especulación de la Fiesta. Pero vendieron muy mal. Los primeros años sacaron unos beneficios tan suculentos como pornográficos. Después, cuando se vio que no había discriminación entre bodrios a mogollón y alguna corrida interesante que al final no se retransmite, ya los ejecutivos empezaron a frenar los pies a los empresarios que defendieron con uñas y dientes denodadamente seguir amamantándose de tan portentosa ubre. Y comenzaron las verdaderas batallas de los despachos (por no decir apaños muchos) porque a cambio de pagar menos, tiraban de un poco de aquí, hacían algún reportaje al uso por allá, daban gratis festejos que no quería nadie presenciar en vivo, comprometiéndose a tapar tendidos vacíos. Y poco a poco, se han quedado de piedra cuando comprueban que a los aficionados no les interesa (ya contaban con ello) y que además el resto del personal taurino (de miles de pueblos de España) ya están cansados (más que hartos) de tanta gaita, bodrio, basura, porquería y demás lindezas que además hay que pagar. En una palabra, este aburrimiento ya está sobreexplotado. Si algo hay que agradecer a José Tomás en todo este circo es que haya plantado cara a esta élite taurina televisiva. Se quedaron de una pieza con la negativa del torero madrileño. Pero, en definitiva a ellos les da igual. Les importa jugar a que quieren santidad, a promover causas benditas, cuando les interesa un pepino lo que hay de verdad en la Fiesta. Como se puede comprobar cuando enciendan el televisor, vayan a una plaza, o lean muchas historias que circulan por ahí. Hagan la prueba si se atreven”.
Y en otro momento (http://sites.google.com/site/toroaficion/opinion/mesa-del-toro-opinion), sobre los profesionales taurinos televisivos:
“Mucha culpa la tienen los profesionales de los medios informativos –encargados de difundir los festejos- que han creado una peligrosa uniopinión, empobreciendo los referentes para comprender el mundo taurómaco y que resultó escasamente crítica con los desmanes que se producían en este estamento. Se intenta defender a ultranza el aburrimiento supino que se sucede insistentemente, halagando desvergonzadamente a las figuras de postín que pitan en el momento, olvidando enseñar la esencia de este singular espectáculo, la verdad que lo argumenta y los fundamentos que generan la credibilidad de la Fiesta, con su arte, su estética y su carnalidad. También se omite cualquier intervención crítica, marginando el debate y ahogando cualquier intento de regeneración estructural. Al mismo tiempo, se elige mayoritariamente para su difusión espectáculos devaluados en calidad, pantomimas que se venden como perfume Chanel, cuando en realidad son bodrios sin paliativos. Mientras, los ejecutivos de las televisiones pagan millonadas (o pagaban) a los empresarios para comprar los derechos de retransmisión, y éstos se resisten a abonar a los protagonistas de los festejos los derechos de imagen.”
Tengo un amigo que se define como un “hombre malintencionado” y tan malévolo asegura ser que afirma que esto del “fabuloso grupo G” -y sus derechos de imagen- va a ser pura envidia de José Tomas que no permite retrasmisiones y llena las plazas, mientras que ellos no llenan los tendidos ni pagando de su abultado bolsillo.
Mi amigo también dice: Marte, ¡qué gran sitio para el retiro!
Yo, por ver algunos listillos en ese planeta de recogimiento, soy capaz de abonar religiosamente mi cuota para tragarme la maravilla de las maravillas de las difusiones nacionales.
Paz Domingo
Un reconocimiento apasionado por este singular mundo que representa el universo de los toros
lunes 9 de enero de 2012
jueves 5 de enero de 2012
Un alma torera
A sus Majestades de Oriente
Queridos Reyes Magos:
Hoy, en esta festividad llena de ilusíón, en el día que recordamos cómo una estrella guió vuestros pasos para adorar al Niño Dios nacido en Belén de Judá, os pedimos Majestades un ánimo ardiente que esperance nuestra ya cansada alma torera. Son muchos los desasosiegos que encontramos en el camino, muchas las inclemencias del tiempo, muchos desventurados empeñados en esconder la dignidad del espectáculo de los toros. Los escasos aficionados estamos desencantados y sentimos que nuestra ilusión se queda desarmada. Somos valientes, pero la tristeza se apodera de nuestras fuerzas. Por ello Majestades, con humildad, únicamente os pido que un poco de verdad tutele a los responsables institucionales; que un poco de amor en el oficio taurino sea la razón de ser de las demandas profesionales; y que un poco de calor afiance nuestra fidelidad enamorada. Dadnos Majestades –a todos los hombres y mujeres, sencillos y aficionados- mucha salud para seguir disfrutando de la grandiosidad del más hermoso espectáculo que un ser humano ha conseguido imaginar y desarrollar.
Atentamente, un alma torera.
Queridos Reyes Magos:
Hoy, en esta festividad llena de ilusíón, en el día que recordamos cómo una estrella guió vuestros pasos para adorar al Niño Dios nacido en Belén de Judá, os pedimos Majestades un ánimo ardiente que esperance nuestra ya cansada alma torera. Son muchos los desasosiegos que encontramos en el camino, muchas las inclemencias del tiempo, muchos desventurados empeñados en esconder la dignidad del espectáculo de los toros. Los escasos aficionados estamos desencantados y sentimos que nuestra ilusión se queda desarmada. Somos valientes, pero la tristeza se apodera de nuestras fuerzas. Por ello Majestades, con humildad, únicamente os pido que un poco de verdad tutele a los responsables institucionales; que un poco de amor en el oficio taurino sea la razón de ser de las demandas profesionales; y que un poco de calor afiance nuestra fidelidad enamorada. Dadnos Majestades –a todos los hombres y mujeres, sencillos y aficionados- mucha salud para seguir disfrutando de la grandiosidad del más hermoso espectáculo que un ser humano ha conseguido imaginar y desarrollar.
Atentamente, un alma torera.
miércoles 14 de diciembre de 2011
Homenaje al recuerdo
Libre de fundas, nostalgia limeña
Apenas tengo tiempo para dedicarlo a recorrer la infinidad de blogs y páginas personales, evidentemente taurinas, que es lo que me interesa. Y esta mañana, elevo el alma torera con dos golpes de clic. La primera parada ha sido en las fabulosas imágenes del reportaje gráfico sobre la camada para este próximo 2012 de la ganadería de Dolores Aguirre, en la finca principal Dehesa de Frías, localizada en la Sierra Norte sevillana, concretamente en el término municipal de Constantina. Lo publica el soporte digital http://www.eltorodelajota.com/ y es una de las cosas más gratificantes que un aficionado de corazón y sentimiento pueda disfrutar sin necesidad de circunloquios. Digo sin rodeos, porque no puede ser nada más bello que admirar la majestuosidad del toro de lidia en plena libertad, paseando su vanidad entre alcornocales, resbalando las brumas que descuelgan las húmedas mañanas invernales. ¡Y sin fundas! Sin esos artilugios infames que rebajan su grandeza a límites de la degeneración. Mi gratitud a la ganadera que con su inteligencia, empeño y aguante nos permite seguir esperanzados en la grandeza del oficio que consiste en criar auténticos toros de lidia. Por supuesto, también al fotógrafo que ha realizado estas imágenes.
El segundo recordatorio es para el blog -de tentador nombre ‘La razón incorpórea’- (http://larazonincorporea.blogspot.com/) que con el título “Joselito, el Gallo, suspiro limeño” recoge el viaje del torero a tierras limeñas. Dividido en dos capítulos, es un trabajo bien hecho, documentado y expuesto con los comentarios e imágenes. Les recomiendo que se acerquen a este “álbum gráfico del toreo de Joselito en Lima”, un reportaje que hace más grande mi seducción por las tierras americanas. “Perú es el país de los sueños y la poesía”, dice el autor, y yo estoy plenamente de acuerdo, porque después de quince años aún mantengo vivos mis recuerdos, tanto como los de Colombia, México..., tanto como mi añoranza por regresar. El texto continúa: “Quizás, por eso un postre tradicional de aquí se llama el suspiro limeño y un sueño que duró un suspiro fue el periplo que, por estas tierras, hizo Joselito el Gallo el invierno del año 1919 para el 20”. Un trabajo estupendo. Lo aseguro. Si les interesa, las direcciones son:
http://www.eltorodelajota.com/2011/12/los-toros-de-dolores-aguirre-para-el.html
http://larazonincorporea.blogspot.com/2011/12/joselito-el-gallo-vii-suspiro-limeno-2.html
Apenas tengo tiempo para dedicarlo a recorrer la infinidad de blogs y páginas personales, evidentemente taurinas, que es lo que me interesa. Y esta mañana, elevo el alma torera con dos golpes de clic. La primera parada ha sido en las fabulosas imágenes del reportaje gráfico sobre la camada para este próximo 2012 de la ganadería de Dolores Aguirre, en la finca principal Dehesa de Frías, localizada en la Sierra Norte sevillana, concretamente en el término municipal de Constantina. Lo publica el soporte digital http://www.eltorodelajota.com/ y es una de las cosas más gratificantes que un aficionado de corazón y sentimiento pueda disfrutar sin necesidad de circunloquios. Digo sin rodeos, porque no puede ser nada más bello que admirar la majestuosidad del toro de lidia en plena libertad, paseando su vanidad entre alcornocales, resbalando las brumas que descuelgan las húmedas mañanas invernales. ¡Y sin fundas! Sin esos artilugios infames que rebajan su grandeza a límites de la degeneración. Mi gratitud a la ganadera que con su inteligencia, empeño y aguante nos permite seguir esperanzados en la grandeza del oficio que consiste en criar auténticos toros de lidia. Por supuesto, también al fotógrafo que ha realizado estas imágenes.
El segundo recordatorio es para el blog -de tentador nombre ‘La razón incorpórea’- (http://larazonincorporea.blogspot.com/) que con el título “Joselito, el Gallo, suspiro limeño” recoge el viaje del torero a tierras limeñas. Dividido en dos capítulos, es un trabajo bien hecho, documentado y expuesto con los comentarios e imágenes. Les recomiendo que se acerquen a este “álbum gráfico del toreo de Joselito en Lima”, un reportaje que hace más grande mi seducción por las tierras americanas. “Perú es el país de los sueños y la poesía”, dice el autor, y yo estoy plenamente de acuerdo, porque después de quince años aún mantengo vivos mis recuerdos, tanto como los de Colombia, México..., tanto como mi añoranza por regresar. El texto continúa: “Quizás, por eso un postre tradicional de aquí se llama el suspiro limeño y un sueño que duró un suspiro fue el periplo que, por estas tierras, hizo Joselito el Gallo el invierno del año 1919 para el 20”. Un trabajo estupendo. Lo aseguro. Si les interesa, las direcciones son:
http://www.eltorodelajota.com/2011/12/los-toros-de-dolores-aguirre-para-el.html
http://larazonincorporea.blogspot.com/2011/12/joselito-el-gallo-vii-suspiro-limeno-2.html
jueves 8 de diciembre de 2011
En un día de fiesta
Una de romanos. Otra de museos
No estoy por la labor de meterme en camisas de once varas. Me refiero a que es preferible seguir el ejemplo de la parsimonia que mantiene todo el sector de la comunicación de este país respecto al escándalo asociativo en monopolio de los licitadores que podrían optar al concurso de adjudicación de la plaza de Las Ventas en Madrid. ¿Se imaginan un estado soberano en que se convocaran elecciones y los tres únicos partidos mayoritarios con posibilidades para gobernar se estructuraran en empresa antes del referéndum, y no después, en coalición, en el que aseguran una lista única, un cuerpo con tres cabezas y digan que nos animan a votar porque estaríamos mejor representados? Incluso para alguien con un coeficiente intelectual que no supere las tres cifras sospecharía de esta suspicacia, e incluso la podría relacionar con una toma(dura) de poder absoluto. (¡Líbranos, Señor!)
Quizá, otros más románticos recordarían “el primer Triunvirato, “o nombre dado por los historiadores a la alianza política no oficial que formaron Cneo Pompeyo Magno, Cayo Julio César y Marco Licinio Craso” que desembocó en la Segunda Guerra Civil de la República de Roma después de que César cruzara el Rubicón, para más tarde ser asesinado en la escalinata del Senado y terminar así con su gran poder. El vacío causado por la repentina muerte del triunviro vencedor motiva la creación del… Segundo Triunvirato (Wikipedia dixit y recuerda). (¡Líbranos, Señor!)
Bueno, como digo, no me interesa meterme en líos, que encima ni me pagan por esto. La historia que quería contarles en bien diferente. Va de museos. Lean. Hace unos días me ofrecieron visitar el Museo del Aire situado en la base aérea de Cuatro Vientos en Madrid. La verdad, reconozco con vergüenza que me despertaba poco interés el plan, pues son bien conocidos mis recelos a cualquier aparato con alas. Pero, la tentación resultó fabulosa. Aparte de las fobias y filias militaristas que cada uno desarrolle ideológicamente, y dejando de un lado los amores, o frustraciones, a las experiencias por el aire, puedo asegurarles que éste es uno de museos más considerables de cuantos haya podido disfrutar en mi vida. Paseando entre biplanos, hélices, gigantescos hidroaviones, cazas de guerra, primeros prototipos del autogiro, motores descomunales, uno es capaz de asegurar la importancia de la Aviación en España en sus inicios (en este año se ha celebrado cien años desde su creación) y su desarrollo como potencia investigadora (Juan de la Cierva), además de ser pionera en los viajes trasatlánticos sin escalas y en hombres que dedicaron su vida a los altos vuelos.
Sentí envidia. Si fuera una aficionada a la aeronáutica sería feliz en este recorrido por los cien años de historia. Y me dio por añorar, por echar de menos ese gran museo de la tauromaquia que no existe, ni creo que pudiera existir. Las colecciones de contenido taurino, o bien están en manos privadas (en abundancia a lo grande), o mal expuestas, polvorientas y con escaso interés en recintos traseros de plazas de categoría.
No puedo entenderlo, francamente. Ganamos a los aviadores con más de dos siglos. No puede ser más gloriosa su historia que la fama de nuestra incalculable travesía taurómaca. Ni tampoco más valientes sus hombres. Ni más grande su afición. Ni más poderosa su contribución a la capacidad creativa del ser humano.
Igual, ahora que se ha quedado libre La Monumental de Barcelona, se podría considerar el tener este gran sueño que represente el mejor espacio recordatorio, un hermoso, único, heroico, singular, grandioso museo en el que el mundo de los toros quede expuesto para el orgullo del aficionado y aprendizaje de quienes se interesen por lo que significa en nuestras vidas, nuestra historia y nuestro país.
No es necesario ser militarista par comprender la grandeza de la aeronáutica, como tampoco ser taurino para olvidar la dignidad de nuestro amor por los toros.
No estoy por la labor de meterme en camisas de once varas. Me refiero a que es preferible seguir el ejemplo de la parsimonia que mantiene todo el sector de la comunicación de este país respecto al escándalo asociativo en monopolio de los licitadores que podrían optar al concurso de adjudicación de la plaza de Las Ventas en Madrid. ¿Se imaginan un estado soberano en que se convocaran elecciones y los tres únicos partidos mayoritarios con posibilidades para gobernar se estructuraran en empresa antes del referéndum, y no después, en coalición, en el que aseguran una lista única, un cuerpo con tres cabezas y digan que nos animan a votar porque estaríamos mejor representados? Incluso para alguien con un coeficiente intelectual que no supere las tres cifras sospecharía de esta suspicacia, e incluso la podría relacionar con una toma(dura) de poder absoluto. (¡Líbranos, Señor!)
Quizá, otros más románticos recordarían “el primer Triunvirato, “o nombre dado por los historiadores a la alianza política no oficial que formaron Cneo Pompeyo Magno, Cayo Julio César y Marco Licinio Craso” que desembocó en la Segunda Guerra Civil de la República de Roma después de que César cruzara el Rubicón, para más tarde ser asesinado en la escalinata del Senado y terminar así con su gran poder. El vacío causado por la repentina muerte del triunviro vencedor motiva la creación del… Segundo Triunvirato (Wikipedia dixit y recuerda). (¡Líbranos, Señor!)
Bueno, como digo, no me interesa meterme en líos, que encima ni me pagan por esto. La historia que quería contarles en bien diferente. Va de museos. Lean. Hace unos días me ofrecieron visitar el Museo del Aire situado en la base aérea de Cuatro Vientos en Madrid. La verdad, reconozco con vergüenza que me despertaba poco interés el plan, pues son bien conocidos mis recelos a cualquier aparato con alas. Pero, la tentación resultó fabulosa. Aparte de las fobias y filias militaristas que cada uno desarrolle ideológicamente, y dejando de un lado los amores, o frustraciones, a las experiencias por el aire, puedo asegurarles que éste es uno de museos más considerables de cuantos haya podido disfrutar en mi vida. Paseando entre biplanos, hélices, gigantescos hidroaviones, cazas de guerra, primeros prototipos del autogiro, motores descomunales, uno es capaz de asegurar la importancia de la Aviación en España en sus inicios (en este año se ha celebrado cien años desde su creación) y su desarrollo como potencia investigadora (Juan de la Cierva), además de ser pionera en los viajes trasatlánticos sin escalas y en hombres que dedicaron su vida a los altos vuelos.
Sentí envidia. Si fuera una aficionada a la aeronáutica sería feliz en este recorrido por los cien años de historia. Y me dio por añorar, por echar de menos ese gran museo de la tauromaquia que no existe, ni creo que pudiera existir. Las colecciones de contenido taurino, o bien están en manos privadas (en abundancia a lo grande), o mal expuestas, polvorientas y con escaso interés en recintos traseros de plazas de categoría.
No puedo entenderlo, francamente. Ganamos a los aviadores con más de dos siglos. No puede ser más gloriosa su historia que la fama de nuestra incalculable travesía taurómaca. Ni tampoco más valientes sus hombres. Ni más grande su afición. Ni más poderosa su contribución a la capacidad creativa del ser humano.
Igual, ahora que se ha quedado libre La Monumental de Barcelona, se podría considerar el tener este gran sueño que represente el mejor espacio recordatorio, un hermoso, único, heroico, singular, grandioso museo en el que el mundo de los toros quede expuesto para el orgullo del aficionado y aprendizaje de quienes se interesen por lo que significa en nuestras vidas, nuestra historia y nuestro país.
No es necesario ser militarista par comprender la grandeza de la aeronáutica, como tampoco ser taurino para olvidar la dignidad de nuestro amor por los toros.
martes 22 de noviembre de 2011
La licitación de Las Ventas
Haciendo músculo
Parece que a muy pocos les ha convencido la propuesta que acaba de presentar la Comunidad de Madrid en la licitación para la gestión de Las Ventas en los próximos cinco años. Y dentro de este reducido grupúsculo -se entiende- que se han quedado solos los responsables de “diseñar el futuro de la Fiesta que pasa por la modernidad del espectáculo porque está en juego la credibilidad de la primera plaza del mundo”, como vienen diciendo los últimos posmodernos y sublimes componedores del innovador futuro taurino. El director gerente del Centro de Asuntos Taurinos, Carlos Abella, es el encargado y responsable de poner el pliego en marcha para que la Vicepresidencia, Consejería de Cultura y Deporte y Portavocía del Gobierno madrileño publicara en el Boletín Oficial la “convocatoria del concurso”, y se diera a conocer, para disgusto de aquellos que esperaban la revolución pendiente.
A esto se llama coloquialmente hacer músculo a base de pesas y flexiones gimnásticas. A la baja, el canon. A la subida, el precio de las entradas. A la baja, el estrecho poder de convocatoria y que queda reducido a dos o tres empresarios. Subiendo, los plenos poderes que les otorga el concurso a los nuevos gestores para administrar al libre albedrío cuestiones que les parecen trascendentales en el tema cultural como la imaginación de propuestas o arriesgados contenidos a desarrollar. A la baja, la responsabilidad con los trabajadores del coso. Al alza, el deplorable artículo de rigor que mantiene la absurda categoría profesional de aes, bés, cés y el resto de la tropa.
Al alza, más de lo mismo. A la baja, el cambio. Ahí queda eso.
Parece que a muy pocos les ha convencido la propuesta que acaba de presentar la Comunidad de Madrid en la licitación para la gestión de Las Ventas en los próximos cinco años. Y dentro de este reducido grupúsculo -se entiende- que se han quedado solos los responsables de “diseñar el futuro de la Fiesta que pasa por la modernidad del espectáculo porque está en juego la credibilidad de la primera plaza del mundo”, como vienen diciendo los últimos posmodernos y sublimes componedores del innovador futuro taurino. El director gerente del Centro de Asuntos Taurinos, Carlos Abella, es el encargado y responsable de poner el pliego en marcha para que la Vicepresidencia, Consejería de Cultura y Deporte y Portavocía del Gobierno madrileño publicara en el Boletín Oficial la “convocatoria del concurso”, y se diera a conocer, para disgusto de aquellos que esperaban la revolución pendiente.
A esto se llama coloquialmente hacer músculo a base de pesas y flexiones gimnásticas. A la baja, el canon. A la subida, el precio de las entradas. A la baja, el estrecho poder de convocatoria y que queda reducido a dos o tres empresarios. Subiendo, los plenos poderes que les otorga el concurso a los nuevos gestores para administrar al libre albedrío cuestiones que les parecen trascendentales en el tema cultural como la imaginación de propuestas o arriesgados contenidos a desarrollar. A la baja, la responsabilidad con los trabajadores del coso. Al alza, el deplorable artículo de rigor que mantiene la absurda categoría profesional de aes, bés, cés y el resto de la tropa.
Al alza, más de lo mismo. A la baja, el cambio. Ahí queda eso.
viernes 21 de octubre de 2011
Se abre el turno reflexivo
¿De qué futuro hablan?
¿Qué es esa afección circulante de que en el concurso de licitación por la gestión de Las Ventas está la posibilidad de la Fiesta? ¿De dónde viene esta ideología adolescente de que con esta revolución pendiente en el concurso de adjudicación nos “jugamos su futuro”? ¿Desde cuándo se puede comparar las churras y las merinas para que la vulneración de derechos fundamentales perpetrada en Cataluña sea comparable a los males endémicos que destruyen este espectáculo?
La Plaza de Madrid es el principal bastión, aseguran los más afamados eruditos en materia taurómaca. Es el eje fundamental que haga fuerte los posicionamientos taurinos de cara al mundo exterior, dicen las ánimas reflexivas de manera ronroneante sobre este proceso abierto en la lucha por el poder que se abre en la licitación madrileña. Y no es más que eso, un proceso por la toma de liderazgo; un espectáculo en que el verdadero juicio crítico ni aparecerá; un desconcierto por la cantidad de metodologías para revestir de apertura participativa a quienes tragarán con ruedas de molinos de uso común y corriente; un vergonzante parlamento de los patéticos, presuntos y grandes sumos sacerdotes de la tauromaquia redimida (o en camino se serlo).
¿De qué futuro hablan? ¿Del suyo propio o de la posibilidad para que los toros sigan siendo toros? Hablan mucho del primero (propio) y nada del segundo (el de todos). Mucho me temo que ahí está el futuro: en las ganas de que verdaderamente lo sea. Y que es lo mismo: en el que los toros sean verdaderamente toros.
¿Qué es esa afección circulante de que en el concurso de licitación por la gestión de Las Ventas está la posibilidad de la Fiesta? ¿De dónde viene esta ideología adolescente de que con esta revolución pendiente en el concurso de adjudicación nos “jugamos su futuro”? ¿Desde cuándo se puede comparar las churras y las merinas para que la vulneración de derechos fundamentales perpetrada en Cataluña sea comparable a los males endémicos que destruyen este espectáculo?
La Plaza de Madrid es el principal bastión, aseguran los más afamados eruditos en materia taurómaca. Es el eje fundamental que haga fuerte los posicionamientos taurinos de cara al mundo exterior, dicen las ánimas reflexivas de manera ronroneante sobre este proceso abierto en la lucha por el poder que se abre en la licitación madrileña. Y no es más que eso, un proceso por la toma de liderazgo; un espectáculo en que el verdadero juicio crítico ni aparecerá; un desconcierto por la cantidad de metodologías para revestir de apertura participativa a quienes tragarán con ruedas de molinos de uso común y corriente; un vergonzante parlamento de los patéticos, presuntos y grandes sumos sacerdotes de la tauromaquia redimida (o en camino se serlo).
¿De qué futuro hablan? ¿Del suyo propio o de la posibilidad para que los toros sigan siendo toros? Hablan mucho del primero (propio) y nada del segundo (el de todos). Mucho me temo que ahí está el futuro: en las ganas de que verdaderamente lo sea. Y que es lo mismo: en el que los toros sean verdaderamente toros.
miércoles 19 de octubre de 2011
Cambiar todo para que nada cambie
El 'gatopardismo' taurino
Ustedes bien conocen la frase "Se vogliamo che tutto rimanga come è, bisogna che tutto cambi", que traducida al Román autóctono viene a ser, como dicen los posmodernos, “cambiar todo para que nada cambie”. El origen de tan certero epigrama corresponde a los entresijos de la fabulosa novela Il Gattopardo de Giusepe Tomasi di Lampedusa, donde el agudo escritor italiano describe con gran precisión la soberbia capacidad de la aristocracia siciliana en abrazar la revolución para poder perpetuarse. A partir de su elevada literatura, de la fabulosa trama, del éxito que acompañó a la puesta en escena, que con el mismo nombre fue llevada al cine por el director también italiano Luchino Visconti en 1963, la dichosa sentencia se popularizó con extraordinaria notoriedad y desde entonces se denomina gatopardismo y lampedusiano al plural y singular, al continente y las formas, para seguir comprando barato la impostura de vender lo imposible.
Como supongo que ustedes son hombres y mujeres que aplican en la vida su afición por el mundo de los toros, pues deduzco que también se habrán fijado en la imperante urgencia de “trasformación en el toreo” que demandan algunos privilegiados visionarios -profesionales en activo del mundo taurino para más señas- que claman por la revolución pendiente e imperiosa en este sector “todavía anclado en el siglo XIX”. Y una servidora, con alma torera, ya le gustaría reencarnarse en aquellos tiempos de libre enfrentamiento, en la posibilidad remota de presenciar los majestuosos espectáculos con toros de selección genética primigenia y a los cuales se enfrentaban colosales diestros que avanzaron en la evolución del dominio de la fuerza bruta a las primeras tauromaquias. Ahora, dichos mecenas imaginativos se creen en posesión de la verdad, la que nos llevará a la modernidad de los toros. Pero, ¿alguien ha dicho una palabra de los toros?; ¿alguno ha denunciado el manoseo de las entrañas poderosas que definen a este fabuloso animal?; ¿cualquiera ha exigido su autenticidad?; ¿uno solamente ha puesto sobre la mesa la integridad de su condición indiscutible para la posibilidad de su desarrollo en la “tan urgente modernidad” del siglo XIX? Ya saben, hay que cambiar para que nada cambie.
Menudo novelón nos espera, con la gestión de la plaza de toros de Las Ventas en liza. La sacrosanta “primera referencia” del orbe taurómaco puede convertirse en la residencia veraniega del castillo de Donnafugata, repleta en trasiegos de habitaciones, efervescente en ampulosos bailes sociales, sospechosa de maniobras y arriesgadas intentonas para cambiarnos a todos de arriba abajo, por supuesto sin tocarse ellos ni un pelo. La revolución del mundo del toreo, dicen arrebatados. Lo peor de todo es que no tenemos un príncipe siciliano al que echar mano, ni una aristocracia a la que destronar, ni una burguesía en la que confiar, ni un Lampedusa para relatar la crónica social, ni un Burt Lancaster del que enamorarse.
Estamos en contacto, como dicen los modernos y únicos advenedizos del presente siglo.
Ustedes bien conocen la frase "Se vogliamo che tutto rimanga come è, bisogna che tutto cambi", que traducida al Román autóctono viene a ser, como dicen los posmodernos, “cambiar todo para que nada cambie”. El origen de tan certero epigrama corresponde a los entresijos de la fabulosa novela Il Gattopardo de Giusepe Tomasi di Lampedusa, donde el agudo escritor italiano describe con gran precisión la soberbia capacidad de la aristocracia siciliana en abrazar la revolución para poder perpetuarse. A partir de su elevada literatura, de la fabulosa trama, del éxito que acompañó a la puesta en escena, que con el mismo nombre fue llevada al cine por el director también italiano Luchino Visconti en 1963, la dichosa sentencia se popularizó con extraordinaria notoriedad y desde entonces se denomina gatopardismo y lampedusiano al plural y singular, al continente y las formas, para seguir comprando barato la impostura de vender lo imposible.
Como supongo que ustedes son hombres y mujeres que aplican en la vida su afición por el mundo de los toros, pues deduzco que también se habrán fijado en la imperante urgencia de “trasformación en el toreo” que demandan algunos privilegiados visionarios -profesionales en activo del mundo taurino para más señas- que claman por la revolución pendiente e imperiosa en este sector “todavía anclado en el siglo XIX”. Y una servidora, con alma torera, ya le gustaría reencarnarse en aquellos tiempos de libre enfrentamiento, en la posibilidad remota de presenciar los majestuosos espectáculos con toros de selección genética primigenia y a los cuales se enfrentaban colosales diestros que avanzaron en la evolución del dominio de la fuerza bruta a las primeras tauromaquias. Ahora, dichos mecenas imaginativos se creen en posesión de la verdad, la que nos llevará a la modernidad de los toros. Pero, ¿alguien ha dicho una palabra de los toros?; ¿alguno ha denunciado el manoseo de las entrañas poderosas que definen a este fabuloso animal?; ¿cualquiera ha exigido su autenticidad?; ¿uno solamente ha puesto sobre la mesa la integridad de su condición indiscutible para la posibilidad de su desarrollo en la “tan urgente modernidad” del siglo XIX? Ya saben, hay que cambiar para que nada cambie.
Menudo novelón nos espera, con la gestión de la plaza de toros de Las Ventas en liza. La sacrosanta “primera referencia” del orbe taurómaco puede convertirse en la residencia veraniega del castillo de Donnafugata, repleta en trasiegos de habitaciones, efervescente en ampulosos bailes sociales, sospechosa de maniobras y arriesgadas intentonas para cambiarnos a todos de arriba abajo, por supuesto sin tocarse ellos ni un pelo. La revolución del mundo del toreo, dicen arrebatados. Lo peor de todo es que no tenemos un príncipe siciliano al que echar mano, ni una aristocracia a la que destronar, ni una burguesía en la que confiar, ni un Lampedusa para relatar la crónica social, ni un Burt Lancaster del que enamorarse.
Estamos en contacto, como dicen los modernos y únicos advenedizos del presente siglo.
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